Reflexión rápida de un suicida

Y … ¿quién llorará entonces?

cuando me obligue ausente,
cuando me raje las venas,
cuando decida colgarme.

y …  ¿quién llorará entonces?

cuando deje el frasco vacío,
cuando escriba mi despedida en un papel.

Probablemente lloren muchos,
y llorarán, entonces, todos de rabia.

Por eso, jamás saltare sin alas,
ni dejare mi juicio a un solo dedo.

Preferible verlos llorar de tristeza
cuando decida Dios llevarse mi alma.

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