La carne y el beso …

Escurrirse


y desandar el viaje,


desdoblarse en la inercia


de días sin luz.


Volverse al migajón del cerebro,


a los párpados calados,


al mecanismo estudiado del beso.


Olvidar, siempre,


y recordar


la pulpa tibia y la carne,


el viaje por la inercia,


la luz del cerebro calado y siempre:


la carne y el beso.

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